Una ordenanza municipal de Satipo, una provincia del centro de Perú, ha reconocido derechos legales a las abejas amazónicas sin aguijón de la tribu Meliponine, como Melipona eburnea, Tetragonisca angustula, Melipona illota, y Melipona grandis.
Según el Earth Law Center -una organización sin ánimo de lucro que trabaja para dar voz a la naturaleza en el sistema jurídico y que colaboró para lograr este objetivo-, las abejas sin aguijón peruanas son los primeros insectos del mundo a los que se conceden derechos legales.
Según se establece en la ordenanza, las abejas sin aguijón de la Reserva de la Biosfera Avireri VRAEM, en la selva peruana, tendrán:
- El derecho a existir y mantener un número saludable de colonias
- Derecho a unas condiciones climáticas sostenibles
- Derecho a un medio ambiente sano, libre de contaminación y de otros impactos humanos que puedan causar daños físicos o a la salud.
- Derecho a la biodiversidad natural de la flora autóctona, sin especies invasoras
- Derecho a cumplir su función ecosistémica y a mantener y regenerar sus ciclos biológicos y procesos evolutivos.
- Derecho a la regeneración y restauración de sus hábitats
- Derecho a ejercer sus propios derechos e intereses legales
Hoy en día, las colonias de abejas sin aguijón están amenazadas por la deforestación, la pérdida de hábitat, los pesticidas y el cambio climático.
La amenaza a las abejas sin aguijón es también una amenaza para las comunidades indígenas y sus conocimientos, así como para el equilibrio de todo el bosque, donde las abejas sin aguijón son un pilar ecológico fundamental.
Esta ordenanza es el resultado de un trabajo que integra en una sola herramienta la investigación científica, los conocimientos tradicionales y los derechos de la naturaleza, y puede utilizarse inmediatamente para actuar contra las actividades que amenazan a las colonias y su entorno.
Entre las iniciativas vinculadas a la protección de las abejas destacan: el primer estudio de colmenas silvestres de abejas sin aguijón en la zona; el registro inicial de los conocimientos tradicionales ashaninkas relacionados con la especie; la elaboración del primer Protocolo Comunitario Biocultural Ashaninka; y la documentación de prácticas sostenibles de apicultura y conservación de las abejas.
Al proteger a las abejas, se protege todo su ecosistema, que abarca tanto la dimensión natural como la cultural.
Como ha señalado Costanza Prieto, del Earth Law Center: “Esta ordenanza marca un punto de inflexión en cómo entendemos y legislamos nuestra relación con la Naturaleza”.”
Esto representa un verdadero hito en la conservación de las abejas y el medio ambiente.



