El cambio climático podría reducir drásticamente el menú disponible para las abejas melíferas europeas. Un nuevo estudio publicado en Nature Communications, en el marco del proyecto INSIGNIA-UE, analizaron 2.500 muestras de polen recogidas en 310 colmenares de los 27 países de la UE durante 2023. Al identificar las plantas de las que dependen las abejas y relacionarlas con los patrones de temperatura y precipitaciones, los investigadores evaluaron cómo los futuros escenarios climáticos podrían remodelar el forraje de las abejas.
Las conclusiones son contundentes: el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones amenazan con llevar a muchas especies vegetales clave más allá de sus límites climáticos. El efecto combinado del calor y la sequía supone el mayor peligro, sobre todo en las regiones meridionales y mediterráneas, ya propensas a veranos secos. El norte de Europa puede salir algo mejor parado, pero no es inmune al calentamiento a largo plazo.
La pérdida de diversidad floral podría debilitar la nutrición de las abejas, reducir el crecimiento de las colonias y alterar los calendarios de floración de los que dependen. Los científicos advierten de que la disminución del suministro de alimentos puede tener efectos en cascada sobre la polinización y los ecosistemas de todo el continente.
Leer el artículo completo aquí
Ir al artículo científico aquí



