El ácaro Varroa llegó a Australia en 2022 y allí se quedará. En 2023, las autoridades pusieron fin oficialmente al esfuerzo nacional de erradicación, dejando a los apicultores -especialmente en Nueva Gales del Sur- la tarea de gestionar el parásito por sí mismos.
Un estudio publicado en 2025 examina cómo se las arregla el sector, a partir de entrevistas con apicultores comerciales, semicomerciales y aficionados. Los tratamientos químicos siguen siendo la estrategia más común, incluidos los acaricidas sintéticos como el amitraz y la flumetrina, así como sustancias orgánicas como los ácidos oxálico y fórmico, el timol y los extractos de lúpulo. Los métodos mecánicos, incluida la eliminación de las crías de zánganos, son conocidos pero raramente utilizados por motivos de tiempo, practicidad y eficacia. La investigación también pone de relieve la escasez de información, las altas tasas de reinfestación y las presiones adicionales, como los pequeños escarabajos de las colmenas, lo que apunta a la necesidad de una mejor formación y un apoyo específico.
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