La creciente atención de los medios de comunicación a las abejas y la apicultura, el coste relativamente bajo de su instalación y su carácter único como afición han propiciado un renacimiento de la apicultura, sobre todo en las zonas urbanas. Con un mercado creciente, la miel también ha surgido como ingrediente vital y edulcorante saludable, y no sólo como remedio natural para las dolencias estacionales.
Los nuevos mercados y la creciente demanda de productos apícolas, como polen, propóleo, jalea real y otros suplementos, mantienen activo el sector, pero los apicultores se enfrentan a una serie de retos. Los efectos del cambio climático influyen y afectan cada vez más a los flujos de miel y a los mercados de toda Europa. La falta de disponibilidad de miel como producto básico ha provocado un aumento de los precios medios de mercado. Dado que Europa es el mayor importador y consumidor mundial de miel, gran parte de la demanda se cubre con grandes importaciones, principalmente de Asia.
Nuestra principal petición es que los responsables políticos se replanteen el actual modelo agrícola, que no favorece a las abejas ni a otros insectos. En muchos casos, se prefieren cultivares no nectaríferos o cultivos con periodos de floración muy cortos que reducen los pastos que pueden servir de forraje a las abejas.