Buenas prácticas apícolas para una apicultura sostenible

Las abejas son una parte fundamental de los ecosistemas. Desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la biodiversidad, garantizan la supervivencia de muchas plantas, aseguran la regeneración de los bosques, la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático y mejoran la cantidad y calidad de los sistemas de producción agrícola.

De hecho, cerca del 75% de los cultivos mundiales que producen frutos y semillas para el consumo humano dependen, al menos en parte, de los polinizadores para mantener la producción, el rendimiento y la calidad. La apicultura se refiere a todas las actividades relacionadas con la gestión práctica de las especies de abejas sociales.

La apicultura es diferente de la caza de miel, que consiste en “saquear nidos silvestres de abejas melíferas para obtener cosechas de miel y cera de abejas”. Desde hace miles de años, sabemos que la miel se puede obtener mucho más fácil y cómodamente si se anima a las abejas a anidar dentro de una colmena artificial. Dependiendo del tipo de colmena y de la especie y subespecie de abeja, también es posible gestionar la colonia hasta cierto punto. En muchas zonas rurales del mundo, la apicultura es una actividad muy extendida, con miles de pequeños apicultores que dependen de las abejas para su subsistencia. Las abejas sociales pueden proporcionar a los seres humanos valiosos productos de la colmena (miel, cera, propóleo, polen, jalea real, abejas reinas y enjambres) y servicios (polinización, apiterapia, apiturismo y vigilancia del medio ambiente) y desempeñan otras importantes funciones económicas, culturales y sociales.

En todo el mundo se crían varias especies (y subespecies) de abejas: en Europa, América y Asia Occidental, las abejas melíferas occidentales son las habituales (Apis mellifera), mientras que en Asia Oriental y Meridional, los apicultores crían la abeja melífera indígena oriental o asiática (Apis cerana). En los trópicos se crían otras especies de abejas sociales, como las abejas sin aguijón (Melipona), principalmente para la producción de miel. 

Mientras tanto, los abejorros (Bombus) se crían por sus servicios de polinización en todo el mundo. En algunas zonas se crían otras especies (por ejemplo, Apis dorsata y Apis laboriosa en Nepal y la India, y Apis florea y Apis andreniformis en el suroeste de Asia).

El objetivo de estas directrices es hacer más sostenible la apicultura, proporcionando información útil y sugerencias para una gestión adecuada de las abejas en todo el mundo, que luego pueden aplicarse a la elaboración y ejecución de proyectos.

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