Las mediciones digitales del tamaño de las glándulas hipofaríngeas de las abejas melíferas son un método sólido para su uso en la evaluación de riesgos de plaguicidas.
Un nuevo estudio publicado en el Journal of Apicultural Research confirma una vez más que incluso niveles bajos de imidacloprid pueden afectar al desarrollo de las glándulas hipofaríngeas (GH) en las abejas melíferas, tanto en experimentos de laboratorio como de campo. Estas glándulas —que producen jalea real— son un indicador sólido de fallo fisiológico o del desarrollo debido a la exposición a pesticidas.
Además, los investigadores probaron un método digital para medir el tamaño de las glándulas hipofaríngeas, confirmando la precisión del método tanto en el laboratorio como en pruebas de campo. Estos resultados muestran que la medición del tamaño de las GHP en el laboratorio puede utilizarse como un indicador para los estudios de campo. Los autores proponen que esta metodología se utilice en futuros trabajos de evaluación de riesgos de pesticidas.
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