Los investigadores siguen intentando precisar las diferencias entre las abejas melíferas silvestres y las gestionadas, pero la respuesta no es fácil. Las abejas de la miel no están totalmente domesticadas, y no hay rasgos genéticos o de comportamiento claros que separen claramente las colonias silvestres de las gestionadas por los apicultores. En Europa, donde las poblaciones salvajes se consideran en peligro, Los científicos definen las abejas silvestres desde una perspectiva ecológica: son colonias que viven sin gestión humana y son capaces de mantenerse a sí mismas a lo largo del tiempo.
Un reciente estudio estadounidense ha señalado otra posible diferencia: la composición del microbioma. Una investigación realizada en el refugio Welder Wildlife Refuge, en el sur de Texas, comparó abejas no gestionadas durante al menos 30 años con abejas criadas por apicultores. El estudio halló diferencias significativas en las comunidades microbianas de sus sistemas digestivos. Las colonias gestionadas mostraban marcadores de resistencia a los antibióticos, especialmente a las tetraciclinas, probablemente relacionados con las prácticas apícolas habituales.
Otros estudios en otras partes del mundo, donde se practican distintos métodos de apicultura, podrían ayudar a los investigadores a comprender mejor si estas diferencias pueden utilizarse para distinguir las poblaciones silvestres de las gestionadas, y cómo, y si pueden desempeñar un papel en la salud y el bienestar de las colonias de abejas.
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