El propóleo no es sólo una molestia pegajosa en la colmena. Pero, ¿qué papel desempeña el propóleo en la apiterapia? ¿Y qué se necesita para mejorar aún más su uso?
Estas cuestiones centraron la ponencia del profesor José Mauricio Sforcín, de la Universidad de São Paulo (Brasil), en el último Congreso de Apimondia, celebrado en Copenhague.
El propóleo se ha utilizado no sólo externamente sino también internamente para tratar una gran variedad de enfermedades debido a la abundancia de sus componentes. El propóleo se ha indicado para los síntomas de la gripe y el resfriado, los trastornos cutáneos (heridas, quemaduras y acné), la psoriasis, las enfermedades otorrinolaringológicas, ginecológicas y proctológicas, la prevención de la caries y el tratamiento de la gingivitis o la estomatitis. El propóleo también se ha estudiado en la diabetes, el asma, el VIH, etc. Se utiliza para la inflamación crónica y para tratar infecciones causadas por patógenos resistentes a los antibióticos. En general, el propóleo es seguro y también puede ser consumido por personas sanas o pacientes, sin afectar al efecto de los medicamentos.
Pero la normalización del propóleo y su uso en apiterapia siguen siendo objeto de debate. Aunque se ha avanzado en el conocimiento de las propiedades del propóleo, es imperativo normalizar su uso, comunicando los resultados en eventos científicos y alternativos para reforzar el intercambio de información.
De lo contrario, como decía el profesor, estaremos siempre trabajando por separado, sin complementar nuestros conocimientos.
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